lunes, 6 de marzo de 2017

Los que aman a Fidel y su revolución, viviendo fuera de Cuba.



A raíz de la muerte del tirano, me he quedado impactado con todas las reacciones de dolor y llanto, de aquellos cubanos que siguen amando a Fidel y su revolución, pero viven fuera de la isla. Y quiero empezar diciendo que soy un fiel y respetuoso admirador de la democracia en toda la extensión de la palabra, pero en el caso del pensamiento cubano, hay cosas que rayan en lo absurdo y es entonces cuando tengo que salirme del respeto y manifestar mi inconformidad con tan gran incongruencia.
Y es entonces cuando me remito a la definición de hipocresía. Veamos que dice el diccionario: La hipocresía puede venir del deseo de esconder de los demás motivos reales o sentimientos. La hipocresía no es simplemente la inconsistencia entre aquello que se defiende y aquello que se hace; sino que también es la falsedad que demuestra una persona.
Es decir, una persona hipócrita es aquella que pretende que se vea la grandeza y bondad que construye con apariencias sobre sí misma, propagándose como ejemplo y pretendiendo o pidiendo que se actúe de la misma forma, además de que se glorifique su accionar, aunque sus fines y logros estén alejados de la realidad.
En muchos idiomas, incluido el francés, un hipócrita es alguien que esconde sus intenciones y verdadera personalidad.
En el caso cubano, nos encontramos que esta definición va acompaña de algo que se inculcó a esa generación que nacimos con la revolución y que se llama Miedo. Veamos la definición: Desde el punto de vista biológico, el miedo es un esquema adaptativo, y constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, surgido para permitir al individuo responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia. En ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.
Desde el punto de vista neurológico es una forma común de organización del cerebro primario de los seres vivos, y esencialmente consiste en la activación de la amígdala, situada en el lóbulo temporal.
Desde el punto de vista psicológico, es un estado afectivo, emocional, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia y ansiedad en la persona, ya que la persona puede sentir miedo sin que parezca existir un motivo claro.
Desde el punto de vista social y cultural, (que es la que más nos pega) el miedo puede formar parte del carácter de la persona o de la organización social. Se puede por tanto aprender a temer objetos o contextos, y también se puede aprender a no temerlos, se relaciona de manera compleja con otros sentimientos y guarda estrecha relación con los distintos elementos de la cultura.
Desde el punto de vista evolutivo el miedo es un complemento y una extensión de la función del dolor. El miedo nos alerta de peligros que no nos han ocasionado algún dolor, sino más bien una amenaza a la salud o a la supervivencia. Del mismo modo en que el dolor aparece cuando algo nocivo ataca nuestro cuerpo, el miedo aparece en medio de una situación en la que se corre peligro.
Visto el miedo desde varios contextos, quiero entender, aunque confieso que no puedo, a todos esos cubanos que no quieren salir del CLOSET aun viviendo fuera de Cuba y se empeñan en defender e idolatrar al tirano que nos desgobernó por más de 58 años.
Entre la Hipocresía y el Miedo, esta fauna de capitalistas de izquierda, siguen jugando en los dos bandos. De seguro en conversaciones privadas hacen uso de la doble moral para hablar peste del gobierno cubano, pero ante las redes sociales manifiestan ese amor infinito por la imagen del tirano. Es muy complicado, porque toda esa generación que nacimos con la revolución, fuimos la generación del olvido, no asaltamos el Moncada, no estuvimos en el Granma, no estuvimos en la Sierra Maestra, no estuvimos en la derrota de Alegria del Pio, no recorrimos la isla derrotando a Batista y no nos tocó entrar a la Habana el 6 de enero del 59. Lo único que nos tocó fue recibir educación y salud “Gratis” y hacer cumplir los caprichos de Fidel y encima, vivir eternamente agradecidos por todo los que dio el comandante y su revolución. Qué bonito sería emanciparnos de tanta mierda.
Entre la Hipocresía y el Miedo, esta fauna de capitalistas de izquierda, teme mucho el perder algunos privilegios en la isla y quieren eternamente seguir quedando bien con Dios y con el Diablo.
Temen perder sus casas en Cuba o que los quiten de la libreta de abastecimiento, para que su familia no pierda las migajas que aun reciben del gobierno.
Temen perder su imagen de misioneros de la revolución disfrutando de las bondades que les da este sistema que está muy ajeno a su pensamiento marxista, pero cómo les da cosas materiales.
Temen hablar y manifestar las verdades que conocen y prefieren solo estar en el batalla, mirando desde las gradas o lanzando alguna consigna que no descubra su verdadera forma de pensar.
Amigos, no se trata de respetar como piensen, se trata de ser congruentes entre lo que se dice y lo que se hace, para entonces no caer dentro de esta nefasta clasificación de Hipócritas.
Ya salgan del closet, a fin de cuenta el gobierno y la ideología de la isla está en picada y si quieren seguir amando a ese gobierno, entonces sean congruentes y regresen a esa cuadra, donde de seguro los espera un comité, un día de guardia al mes y una libreta que perdura a pesar que no hay mucho que ofrecer, una revolución que agoniza pero intentar durar hasta que ya no haya a quien condenar por tantos crímenes.


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