miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Habrá cambios en la isla cuando se vaya Raúl? ¿Tú que opinas?


Hace unos días se dio la noticia «Comienza la cuenta regresiva para la partida de Raúl Castro» y como ya estamos curaos de espanto, en lugar de alegrarme, la primera pregunta que me vino a la cabeza, es si esto por fin representará un cambio para el pueblo cubano. 
La burra no se volvió arisca de la nada y tristemente yo no les creo nada.
En el 2013, Raúl Castro comunicó a esa falsa que llaman Congreso en la Isla, su intención de retirarse, por fin, de la presidencia del Consejo de Estado — y con ello también de la jefatura de gobierno.
Pero en ningún momento dijo que el día que eso ocurriera, su sucesor saldría del voto del pueblo a través de unas elecciones libres y democráticas. Simplemente dejó entrever que su aparente sucesor será Miguel Díaz-Canel, un político que ha venido ascendiendo en las filas del Partido Comunista de Cuba (PCC) y que fue promovido a primer vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros.
Y aunque pareciera fabuloso que por primera vez desde el 59, tome las riendas del poder en Cuba, alguien que no se apellide Castro, me queda la duda, que no sea el mismo perro con distinto collar.
Ya en Cuba, se vivió durante mucho tiempo la existencia de un presidente como figura decorativa, sin poder y sin voz ni mando. Solo estaba ahí para la foto, para recibir a algún jefe de estado y para el protocolo. Para los que no son cubanos, o para los cubanos más jóvenes, es muy importante que conozcan que entre los años 1959 y 1976, Osvaldo Dorticós ocupó formalmente el cargo de “Presidente de la República”, pero como ya mencioné, la fuerza del poder la tenían Fidel y su hermano Raúl.
Entonces, dejémonos de cuentos chinos. Sea quien sea el que tome el poder en Cuba, para que realmente represente un cambio para los cubanos, tendría que salir por medio de elecciones libres y democráticas. No por esa falsa de elecciones del poder popular en las que el pueblo vota por todos (los que el gobierno selecciona) y no por candidatos que realmente hayan salido de diferentes partidos políticos.
Tendría que existir un congreso en el cual haya una oposición real y no ficticia, para que esa Asamblea Nacional que hoy funciona, deje de ser un teatro donde solo se aprueben las directivas del único partido oficialista que ha gobernado en Cuba durante estos años de la dinastía Castro.
Raúl ha dicho que dejará de ser Presidente, pero no ha dicho que dejará de ser el Primer Secretario del PCC, y mucho menos que ese bendito partido que nos ha asfixiado durante años, sea un partido más de los tantos que puedan permitirse en la isla, ni tampoco ha dicho que esta flamante Asamblea Nacional esté integrada por dos o muchos partidos, como suele suceder en cualquier país democrático.
Tendría también que quitarle el poder a los militares, de lo contrario seguirán cuidando el trono para que en un futuro no muy lejano aparezca otro Castro e hijo de tigre, tigrito.
Mientras esto no cambie, en la finca nada cambiará y seguirá existiendo el poder detrás del trono de toda esa fauna criminal que nos ha desgobernado durante tanto tiempo.
Por lo que sigo pensando, que nada cambiará en la isla, como no cambió nada con el acercamiento al gobierno de Estados Unidos, ni con la reanudación de relaciones diplomáticas, ni con la visita del carismático Obama a la isla, ni con su discurso famoso ante toda la cúpula de dinosaurios que lo que menos quieren es perder su poder.
Así que una vez más, y sin que con esto sea pesimista, digo que en la finca de los Castro, todo seguirá igualito. Dejen ya de engañarnos.
¿Tú que opinas?


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